Criar con el corazón y la mente

Una crianza basada en el amor, la intuición, la reflexión y el conocimiento

Acerca de

Mi nombre es Luise Zinke, Pedagoga, especializada en la educación emocional y el desarrollo emocional de niños en la primera infancia. Mis estudios de pedagogía (carrera y master) los realicé en Alemania en la Universidad de Johannes Gutenberg de Mainz. Soy madre de dos hijos: Antonella de 3 años y Mateo que nació este Febrero. Desde que soy madre y haber vivido todo los momentos hermosos, emocionantes y difíciles que trae este rol, he tenido el deseo de ayudar a padres en la tarea de la crianza y de la educación de sus hijos pequeños, ya que me parece una etapa importantísima de la vida para la cual muchas veces no nos han preparado. Los primeros años de vida y las vivencias durante ellos nos forman como seres humanos e influyen sobre el resto de nuestra vida, es la etapa de la vida que determina nuestra autoestima, nuestra seguridad y nuestra confianza en las personas y en la vida. El acompañamiento idóneo durante estos años por parte de los padres es indispensable. Pero cuando nos hacemos padres normalmente no hemos estudiado ni hemos hecho cursos acerca de la crianza, nadie nos enseña qué quiere decir ser “buenos padres” o cómo hacemos para llegar a ser “buenos padres”. Todos los padres tienen el deseo de hacer feliz a sus hijos, pero a veces nos falta información o nos sentimos abrumados por tanta responsabilidad, la falta de sueño, las exigencias de los hijos, los berrinches y la falta de tiempo para uno mismo. Por tal motivo, quiero ayudar a padres en esta tarea tan bella y tan exigente como es la crianza de los hijos. Quiero ayudarles a entender a sus hijos y los comportamientos de ellos para poder entender qué es lo que necesitan de nosotros como padres. Para ello no hay recetas ni soluciones estandarizadas, sino tal como “cada niño es un mundo” también cada “padre o madre es un mundo” y por consiguiente existen tantas formas y caminos como existen padres e hijos. Lo importante es ponerse en el camino y abrir el corazón y la mente, para poder sentir a nuestros hijos de corazón a corazón, sus necesidades, sus deseos, sus preocupaciones, sus temores, y de esta forma acompañarlos en su aventura de crecer.