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Cuando un niño sigue mojando la cama de noche después de cierta edad, muchos padres se comienzan a preocupar. ¿Será que algo no está bien con mi hijo? ¿Por qué sigue mojando la cama si ya sus primos o amiguitos aprendieron a controlar sus necesidades nocturnas? Adicionalmente a las preocupaciones por la salud del niño, los padres pueden empezar a sentir vergüenza o culpa, evitando de hablar sobre ello. Al mismo tiempo, transmiten el sentimiento de vergüenza y culpa a sus hijos, lo cual puede llegar a afectar su autoestima. Al mismo tiempo, esta situación puede llegar a crear tensiones y peleas en la familia, poniendo aún más presión sobre el niño. Para evitar este ciclo negativo, es necesario comprender cómo funciona el proceso de control de esfínteres nocturno, para luego poder identificar a partir de cual momento se considera necesario una intervención y cuales intervenciones pueden ayudar a nuestro hijo o nuestra hija.

Para poder apoyar de mejor manera a nuestro hijo o a nuestra hija en el proceso de ganar control sobre su vejiga, deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué siento frente el hecho de que mi hijo todavía moja la cama?
  2. ¿Cómo me siento cuando mi hijo llega en la noche para avisarme que ha mojado la cama?
  3. ¿He hablado con otros sobre este asunto? ¿O existe un sentimiento de culpa y vergüenza que me frena hacerlo?

Analizar estas preguntas nos ayudará a comprender nuestras propias reacciones frente el hecho de que nuestro hijo sigue mojando la cama, y, en un segundo paso, nos ayudará a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros sentimientos o comportamientos para el bienestar del niño. Si en este ejercicio te das cuenta que ciertos comportamientos tuyos pueden lastimar a tu hijo, sería importante buscar estrategias de enfrentamiento alternativas que le brindan más apoyo.

El control de esfínteres durante la noche

La mayor parte de los niños aprende a controlar los esfínteres durante el día entre el año y medio y los tres años. Es importante comprender que el control de esfínteres es un proceso biológico de maduración, por lo cual es un proceso que podemos apoyar, pero que no podemos esforzar ni adelantar. Cada niño tiene procesos de maduración distintos, con tiempos particulares; no es posible establecer tiempos fijos para comenzar a “entrenar” al niño a controlar sus esfínteres. El tiempo correcto para empezar el apoyo lo deberíamos identificar a partir de la observación y de la identificación de ciertas señales que nos indican que ya podría estar listo.

Considerando que se trata de un proceso natural de maduración, queda evidente que no es un proceso que se entrena, es un proceso que se permite y que se apoya a partir de condiciones adecuadas y del sostenimiento emocional. Es importante darle tiempo al niño para cada paso en este proceso; en este sentido es recomendable empezar primero con el control de esfínteres diurno, y cuando este se haya logrado, seguir con el control de esfínteres nocturno.

Y, ¿cómo saber qué mi hijo o mi hija está listo/a para quitarle el pañal de noche? La señal más importante nos da el pañal en la mañana: si este amanece muy mojado quiere decir que el niño sigue orinando mientras duerme; por el contrario, si amanece seco, podemos concluir que ya su sistema biológico maduró suficientemente para controlar los esfínteres durmiendo. La maduración de este sistema puede durar hasta los cuatro o cinco años; por ende, ¡es importante aclarar, que no se recomienda intervenir de ninguna forma en el proceso natural antes de los cinco años!

¿Cuándo se debe empezar a realizar un seguimiento médico?

Cuando los niños siguen mojando la cama después de los cinco años, los médicos comienzan hablar de una enuresis (1); aunque cabe aclarar, ¡que no se trata de una enfermedad! Lo primero que se debe hacer es un diagnóstico, determinando el tipo de enuresis, para luego identificar las posibles causas. En este sentido, la enuresis se puede presentar de las siguientes formas (2):

Enuresis primaria (nocturna): Esta se presenta cuando el niño o la niña nunca ha tenido control de la vejiga por las noches por mínimo 6 meses seguidos. En este caso, es muy posible que el niño presenta un retraso de desarrollo en la vejiga, los riñones o su cerebro; posiblemente, el niño necesitará un poco más de tiempo para lograr controlar sus esfínteres. Si la causa de la enuresis es un retraso de desarrollo en una de las partes mencionadas, es muy probable que sea heredado. En este sentido, se ha encontrado que, si uno de los padres presentó enuresis primaria en su infancia, aumenta la probabilidad que esto también sucede en su hijo por un 40%.

Enuresis secundaria (nocturna): La enuresis secundaria se presenta cuando el niño o la niña ya ha logrado controlar su vejiga por las noches por más que 6 meses seguidos y vuelve a mojar la cama nuevamente. En este caso, puede ser que la causa sea una enfermedad (infección urinaria o del riñón, estreñimiento, y otras) o una situación de estrés (mudanza, estrés en el colegio o con otros niños, nacimiento de un hermanito, separación de los padres, etc.).

¿Cómo debo manejar la enuresis nocturna de mi hijo o mi hija?

Hay tres reglas importantes para el manejo de la enuresis nocturna:

  1. Para un niño mojar la cama después de los 5 años es un asunto muy sensible. Es fundamental, que como padres brindamos apoyo emocional en esta situación. Tu hijo tiene que sentir que tú lo apoyas, que tú no lo juzgues ni te avergüenzas por él. Es importante manejar este asunto con mucha sensibilidad y comprensión hacía tu hijo o hija. Analiza tus propias emociones hacia la enuresis de tu hijo, y si es necesario busca ayuda para no transmitirle tus preocupaciones.
  2. Es indispensable buscar la ayuda del pediatra; tanto para buscar la causa de la enuresis como también para buscar una estrategia adecuada de manejo y de apoyo. Hay varias estrategias que se pueden implementar, sin embargo, no las voy a discutir en este artículo ya que es un asunto médico que se debe consultar con un experto.
  3. Busca estrategias que te facilitan la situación a ti, para que puedas reaccionar de manera tranquila y comprensiva ante la situación de tu hijo o tu hija: hay protectores para los colchones, deja preparado la noche anterior la ropa de cama para realizar el cambio en la noche más rápido, existe la posibilidad de ponerle pantis absorbentes a tu hijo (estos solo se deben utilizar en momentos específicos como una excursión del colegio o pyjamadas en la casa de amigos), habla con personas de confianza, analiza tus propias reacciones emocionales, etc.

¡Lo más importante es que evites hacer sentir mal a tu hijo o tu hija por lo que está pasando! No es su culpa, ni es su falta de voluntad la que genera esta situación.

En caso de que se trata de una enuresis secundaria y no se encuentran causas médicas, vale la pena analizar si últimamente hubo algunos cambios en la vida familiar o para la vida del niño. Cualquier cambio, aunque nos parece insignificante o pensamos que el niño no se ha dado cuenta, puede generar irritación en los niños: estrés en el colegio, un cambio de lugar, problemas con sus compañeros, etc. También podemos reflexionar si hay algo que nos afecta emocionalmente a los padres, ya que los niños sienten cuando nosotros no estamos en un equilibrio emocional; puede ser que tenemos mucho estrés por alguna situación específica o que últimamente no estamos tan bien con nuestra pareja. Cualquier preocupación que tengamos nosotros, puede afectar a nuestros hijos.

En caso que identificamos alguna situación que puede estar afectando emocionalmente a nuestro hijo, debemos evaluar si podemos hacer ciertos ajustes en su vida o en la de nosotros que le pueden ayudar al niño en esta situación. Sin embargo, lo principal será hablar con nuestro hijo sobre la situación para descubrir sus miedos y preocupaciones relacionados con esta. De pronto, vivimos algunas tensiones en la relación con nuestra pareja, pues, es posible que tu hijo siente la tensión sin poder evaluar bien la situación. Sería bueno, explicarle que es normal que a veces podemos pelear entre papas, pero que esto no los tiene que preocupar, que nosotros nos encargamos, que la pelea no quiere decir que no nos amamos como pareja y que pronto todo volverá a estar bien. O si tenemos mucho estrés en el trabajo, podemos explicarle al niño que es una situación temporal que va a mejorar pronto. Es importante comenzar el dialogo y la comunicación para descubrir la causa específica del estés emocional del niño.

Sea la causa que sea, nuestro hijo o nuestra hija nos necesita ahora. Necesita padres que manejan la situación de manera amorosa, comprensiva y tranquila. La mayoría de los casos de enuresis desaparece después de un tiempo: sea por la intervención adecuada que se le da o por la maduración natural. Así que ten confianza: ¡Los más seguro es que tu hijo pronto superará esta situación!

  1. Rodríguez Fernández, L.M. y Gracia Manzano, S. (2008). Diagnóstico y tratamiento de la enuresis nocturna. Protocolos Diagnóstico Terapeúticos de la AEP: Nefrología Pediátrica. Pp. 116-126
  2. Incontinencia urinaria en niños y adolescentes: enuresis nocturna (8/6/2009). healthychildren.org https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/genitourinary-tract/Paginas/Nocturnal-Enuresis-in-Teens.aspx (visto el 13 de marzo 2020)