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El amor de la madre y del padre son posiblemente el ingrediente más importante para un desarrollo infantil sano y una vida feliz. En este sentido, el apoyo afectivo por parte de los padres ha sido identificado como elemento clave de la crianza (1,2). Acompañar a un niño pequeño a descubrir su mundo emocional forma la esencia de la crianza y el fundamento del bienestar del niño: sostenerlo cuando esta triste, comprenderlo cuando esta con rabia, apoyarlo cuando esta con miedo, compartir su alegría. De hecho, la ciencia demuestra que el nivel de apoyo emocional influye sobre la capacidad del niño de expresar y regular sus emociones, reducir tensiones en situaciones de estrés y controlar conductas agresivas. Además, se ha demostrado que el apoyo emocional influye sobre el desarrollo de una buena autoestima y tiene un impacto importante sobre el desarrollo cognitivo del niño (3).

Considerando la gran importancia del apoyo emocional, muchos padres se hacen la pregunta: ¿Cómo se apoya emocionalmente a un niño? Pues, hay muchas formas; pero podríamos decir que la escucha sin juzgar, el afecto físico, la expresión verbal del amor, la empatía y nuestro interés por ellos son de las herramientas más importantes. Y aunque hay muchas maneras de escuchar a un niño y hay miles de formas de darle afecto físico o expresarle verbalmente nuestro amor, hay una característica que tienen en común las demuestras de amor que realmente llegan al corazón del niño: que estén orientadas en la necesidad del niño, no en la necesidad de nosotros. Muestras de amor, por ejemplo, que satisfacen nuestra propia necesidad de cercanía pueden coincidir con lo que necesita nuestro hijo, o no. Orientando nuestras muestras de amor en las necesidades de nuestros hijos, les demostramos que estamos atentos ante lo que necesitan y que nos importa; y si nos interesamos por el mundo de nuestro hijo, por lo que siente, por lo que piensa y por lo que ocupa su mente, se sentirá visto, aceptado y valorado tal como es.

Para poder identificar las necesidades de nuestros hijos es necesario pasar tiempo con ellos sin distracciones y apuros, es necesario observarlos y escucharlos. Pero, para demostrar nuestro amor y apoyo emocional, también podemos aprovechar momentos cortos, detalles o rutinas amorosas. Son estos momentos de cercanía, de gozo y de compartir, que demuestran a los niños nuestra presencia en su vida, que ellos son lo más importante para nosotros, a pesar de que no estamos todo el tiempo con ellos. El abrazo al llegar del trabajo o al recogerlo en el colegio le dice que nos hizo falta y que estamos alegres de verlo otra vez. El abrazo antes de dejarlo en el colegio o el beso antes de dormir le dice que, aunque nos estamos separando por un tiempo, siempre lo tenemos en nuestro corazón. A jugar con ellos algo que les gusta, les decimos que queremos ser parte de su mundo. Escuchando lo que nos tienen que decir, les decimos que nos interesa saber lo que piensan y lo que sienten. Como ya les dije antes, hay miles de formas de demostrar nuestro amor cada día.

¿Te acuerdas cuáles fueron estos detalles o rutinas de tu mamá o de tu papa en tu infancia? ¿Cuáles son los momentos que tú todavía recuerdas con una sonrisa y que te hicieron sentir amado/a?

Aunque normalmente todos los padres aman a sus hijos, a veces puede pasar que con las exigencias de la vida diaria se nos dificulta demostrar de manera continua lo que sentimos por ellos. A veces podemos estar tan absorbidos del trabajo, de las tareas de la casa, de las necesidades de nuestros propios padres mayores, de nuestras preocupaciones y problemas y de nuestra vida en línea, que en el momento que nuestro hijo nos quiere contar algo que le importa o quiere pasar tiempo con nosotros le decimos: “Hijo, ahora no, ahora estoy ocpuado/a.” O puede pasar que estamos tan metidos en el ritmo y en los horarios que en el momento de dejarlos en el colegio se nos olvida el beso y el abrazo, que en el momento de despertarlos se nos olvida el “Buenos días mi hijo, ¿cómo dormiste?”. Y si no nos cuidamos, nuestros hijos en algún momento dejarán de contarnos lo que les importa, dejarán de pedirnos que jugamos con ellos, dejarán de esperar nuestro beso y nuestro abrazo, dejarán de sentir nuestro apoyo emocional. Por este motivo, es fundamental cuidar los momentos diarios de presencia, los detalles que a ellos les demuestran que los amamos y que nos interesamos por ellos; estos momentos y detalles que llenan sus corazones haciendo que se sientan amados y valorados.

¿Cuáles son los detalles del día a día, las pequeñas muestras de amor, que tú haces con tu hijo/a y que te parecen importante para demostrar tu amor por él o ella?

A continuación, les comparto unos detalles y unas rutinas de amor que están haciendo mamás de mi entorno:

  • Para mí es importante hacer cada día algo con mi hija que a ella le gusta y que lo hago exclusivamente con ella: leerle un cuento o jugar un juego o hacer alguna manualidad. Y a veces no es tan fácil porque no me da muchas ganas, pero cuando pienso en la alegría que le da compartir estos tipos de actividades conmigo, me da ánimo y lo gozamos juntas.
  • Yo les hago una carita feliz o un corazón con la salsa o con miel de maple en un pancake o salsa de tomate en el arroz.
  • Cuando les leo cuentos uso sus nombres en lugar de los personajes que vienen en el libro.
  • Para mí es importante saludar a mis hijos cuando se despiertan con una sonrisa con mucha alegría y con un abrazo. Siento que ellos lo entienden como que su mamá está feliz de verlos y de comenzar un día con nuevas aventuras juntos.
  • Recalcarles siempre el poder lograr algo ya que ellos suelen decir no puedo, no puedo y nosotros darle apoyo de que si pueden. Los límites están en la mente. Decirles que son fuertes, valientes, que estamos orgullosas de ellos, felicitarlos cuando hace algo bien.
  • En las mañanas los levanto con una canción tipo vamos al colegio a jugar con los amigos. Cuando se bañan encuentran el uniforme organizado afuera. En el caso de mi hija, con su ganchito, cepillo, medias, zapatos todo. Lo coloco en orden de tal forma que se vea bonito. Luego se visten solos y nos vemos en el comedor para desayunar. Les gusta mucho encontrar el uniforme listo como se las coloco de manera linda y divertida. Lo ven como amor. Me lo dicen siempre. Antes de dormir algunas veces o de salir en la mañana les dejo el cepillo con crema dental. Lo mismo les gusta mucho. Encuentran trazos del paso de su mama en esos detalles.
  • En la noche leemos juntos. Ahora ellos me leen a mí. Los arropo y les doy un beso de buena noche. El papa hace lo mismo.
  • Para mí lo más importante es tener algunos momentos con cada uno de mis hijos a solas. Con Clara son caminatas hasta su clase de gimnasia, con Paula son la tarde en la biblioteca mientras esperamos a los mayores de sus extraclases, a Carlos le gusta mucho acompañarme de compras. Todos juntos tenemos la rutina del cuento antes de dormir y recordar los mejores momentos del día.
  • Para mí lo más importante es abrazar a mi hija en la mañana cuando se despierta. Ver la sonrisa de ella. Agradecer por el nuevo día que nos regalaron juntas.
  • En lo posible desayunamos juntos con el papá. A Emanuel lo llevamos al colegio, Papa y Mama. Y cuando estamos esperamos en la fila del colegio para bajarlo, le pedimos besos y le decimos que lo amamos, que se divierta y aprende. A veces hacemos cosas divertidas en este tiempo, como tomarnos selfies divertidos. Cuando alcanzo a ir a almorzar me quedo un rato con él después de almuerzo. Por la noche yo los duermo a los dos, oramos y luego les cuento una historia o les leo un cuento o cantamos canciones. A mi hijo le gusta mucho cantar. Y los fines de semanas intentamos hacer planes divertidos para ellos, como ir al parque, al zoológico o a un parque de diversiones.
  • Creo que son las cosas pequeñas como el cuento antes de dormir, un beso y abrazo antes de dormir o un abrazo fuerte al regreso del trabajo o antes de que se vayan al colegio.
  • Yo siempre me bajo del carro cuando dejo a mi hija y la despido con un abrazo. Y cuando la recojo entro al Jardín para poder recibirla con un abrazo. Es un encanto todos los días. Yo le leo cuentos como rutina amorosa antes de dormir. Le digo siempre las mismas palabras amorosas antes de dormir. Nosotras siempre despedimos a Papá en la puerta con muchos besos.
  • Cuando llevo a mi hijo al colegio llegamos como 30 minutos antes y nos quedamos en el carro, leyendo un libro antes que empiezan las clases. Esto es un momento especial y mágico para nosotros, es muy bueno iniciar el día así compartiendo un rato juntos. Y me encanta hablar con él mientras hacemos un paseo a pie. En las noches normalmente oramos y hablamos cada uno de nuestro día.
  • Me gusta levantar a mi hijo de manera muy amorosa, dándole besos, poniendo una música bonita, abrazándolo, luego le prendo una lucecita y apago el aire, como para que sea un momento bonito, y no enseguida “vamos a bañarnos, vamos a desayunar, etc.”. Trato de que este momento sea lo más amoroso posible para que cada día empieza con mucho amor.
  • Ahora que nuestro hijo entró al colegio hemos decidido acompañarlo, Papa y Mama juntos, para llevarlo y para recogerlo. Se ha vuelto un espacio sagrado para los tres, en el cuál conversamos, compartimos un rato antes de que cada uno empieza su propia rutina. Además, se ha vuelto un momento para mí y mi esposo, después de haberlo dejado.

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  1. Darling, N. (1999): Parenting Style and Its Correlates. ERIC Digest. Página Web: http://www.ericdigests.org/1999-4/parenting.htm (Consultado el 5 de octubre 2015)
  2. Darling, N.; Steinberg, L. (1993): Parenting Style as Context: An Integrative Model. Psychological Bulletin. 113(3):487-496
  3. Literatura sobre impacto de apoyo emocional en el desarrollo del niño:

García, J.A.; Román Sánchez, J.M. (2005): Prácticas educativas familiares y autoestima. Psicothema.17 (1), 76-82

Kim, B.R.; Stifter, C.A.; Philbrook, L.E.; Teti, D.M. (2014): Infant emotion regulation: Relations to bedtime emotional availability, attachment security, and temperament. Infant Behavior and Development. 37(4):480-90

MacLean, P.C.; Rynes, K.N.; Aragón, C.; Caprihan, A.; Phillips, J.P.; Lowe, J.R. (2014). Mother-infant mutual eye gaze supports emotion regulation in infancy during the Still-Face paradigm. Infant Behavior and Development. 37(4):512-522

Norona, A.N., Baker, B.L. (2014): The transactional relationship between parenting and emotion regulation in children with or without developmental delays. Research in Developmental Disabilities. 35, 3209–3216

Otterpohl, N.; Wild, E. (2015): Cross-Lagged Relations Among Parenting, Children’s Emotion Regulation, and Psychosocial Adjustment in Early Adolescence. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology. 44 (1), 93-108

Park, S. & Holloway, S. (2016). The effects of school-based parental involvement on academic achievement at the child and elementary school level: A longitudinal study. The Journal of Educational Research. 110. 1-16

Raikes, H.A.; Thompson, R.A. (2006): Family emotional climate, attachment security and young children’s emotion knowledge in a high risk sample. British Journal of Developmental Psychology. 24, 89–104

Raya, A.F.; Pino, M.J.; Herruzo, J. (2009): La agresividad en la infancia: el estilo de crianza parental como factor relacionado. European Journal of Education and Psychology. 2 (3), 211-222

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