Motor

La motricidad de un recién nacido está determinada por los reflejos: el reflejo de la succión, el reflejo, el reflejo de búsqueda (cuando se toca el cachete del bebé gira la cabeza hacía el lado para buscar la teta), el reflejo de agarrar. Durante sus primeros meses, poco a poco, los movimientos reflejos son reemplazados por movimientos más controlados y voluntarios, como el agarre controlado o el movimiento controlado de los brazos y manos. Podemos decir, que la gran tarea del bebé en estos primeros meses en cuanto al desarrollo motor es el descubrimiento de su cuerpo, la comprensión de que este cuerpo hace parte de él y que él lo puede controlar. Con este fin, primero mirará sus manos, luego los meterá en la boca, luego también meterá sus pies en la boca, dándose cuenta que estos pies en verdad son suyos. Será el inicio del desarrollo de una conciencia corporal.

En estos primeros meses, podemos observar que el bebé no necesita muchos estímulos externos para practicar movimientos y desarrollar su motricidad; casi todo lo hace sin un apoyo por parte de nosotros. Él mismo mueve sus pies y brazos para reforzar los músculos, él mismo empezará a interesarse por sus manitos y empezará a mirarlos para luego controlar más y más sus movimientos. En estos momentos, lo único que necesita el bebé es un espacio seguro donde puede mover sus brazos y piernas libremente; además, es favorable ponerle ropa que le permite moverse con facilidad. En cuanto a su conciencia corporal le ayuda el contacto piel con piel con nosotros los padres; sentir nuestra piel sobre la suya, sentir las caricias de nuestras manos cuando lo sobamos o le hacemos un masaje, desarrollará su sentido de tacto.

Con la adquisición de un mayor control sobre su motricidad, el bebé empezará a moverse de un lugar a otro; primero rodeando, después arrastrándose y más adelante gateando. Es importante darle el espacio para practicar estas habilidades y no restringirle el movimiento; para un sano desarrollo motor, es imprescindible que el bebé tenga libertad de movimiento en un lugar seguro para seguir reforzando sus músculos y coordinando sus movimientos. Se deben evitar sillas de bebé (por lo menos durante mucho tiempo) o corrales muy pequeños. Es más aconsejable adecuar una zona del cuarto con piso acolchonado en donde el bebé pueda moverse en la manera que quiere.

Cada movimiento del bebé tiene un sentido en cuanto a su desarrollo, ya que prepara el cuerpo para llegar al próximo logro en cuanto a su motricidad. Es importante, que confiemos en la naturaleza y su sabiduría y que no intentamos de esforzar o adelantar ciertos pasos, como puede ser el sentarse o el gatear. Cuando el bebé habrá adquirido las habilidades y las fuerzas necesarias para dar el siguiente paso en cuanto a su desarrollo, dará este próximo paso por sí solo. Por el contrario, si sentamos al bebé antes de que el haya reforzado de forma suficiente sus músculos para hacerlo o si lo animamos a caminar con apoyo antes de que su cuerpo esté preparado, podemos causarle un daño en su columna. La regla es, que el bebé únicamente debe hacer, lo que puede hacer por sí solo, sin el apoyo por otra persona. De esta manera, podemos estar seguros de que su cuerpo está suficientemente preparado para dar este paso en su desarrollo motor.

Podemos concluir, que no es necesario practicar o entrenar con el bebé el desarrollo motor; los aprendizajes llegarán sin intervención de manera natural. Y, sobre todo, ¡debemos abstenernos de utilizar caminadores o columpios para bebés, ya que tienen alto riesgo de accidentes y pueden causar daños como los descritos!

Pero entonces, ¿cómo podemos apoyar el desarrollo motor durante el primer año? Pues, debemos brindar las condiciones que permiten al bebé moverse libremente y de forma segura, como también nuestro acompañamiento durante este proceso, jugando con él, animándolo y aplaudiéndole sus logros.

Recuerden: Lo importante no es cuándo aprende a sentarse, a gatear o a caminar; lo importante es, que lo aprenda a su ritmo y acorde al desarrollo de su esqueleto y de su musculatura.

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