Tarde o temprano los padres nos encontramos enfrentados con los comportamientos y la curiosidad sexual de nuestros hijos o hijas. Para muchos de nosotros son situaciones extrañas que nos pueden producir cierto rechazo, temor, vergüenza o inseguridad. La sexualidad y la infancia han sido tratadas por mucho tiempo como dos conceptos incompatibles; una consecuencia de una comprensión equivocada tanto de la inocencia infantil como también de la sexualidad infantil. La sexualidad infantil es inocente; no tiene connotación de malicia, ni de moralidad, es simplemente una expresión normal del desarrollo infantil. Para poder responder como padres con la misma naturalidad con la que ellos viven su sexualidad, es importante comprender cuáles son los comportamientos normales. Al mismo tiempo, para poder proteger a nuestros hijos o hijas ante situaciones de abuso, también es importante saber cuáles son los comportamientos no normales.

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