Bebe dormir

La temática del sueño y la pregunta cómo lograr que él bebe duerma toda la noche es para muchos padres un asunto vital. La experiencia de tener un bebé, tan maravillosa y asombrosa que es, va normalmente con la mano de una importante falta de sueño por parte de los padres, una situación que puede llevar a un desequilibrio emocional y físico en ellos, causando conflictos y ansiedades. En estos momentos muchos padres se empiezan a preguntar ¿hay algún problema con mi hijo(a)?, ¿le hace falta algo?, ¿en qué nos equivocamos? Estas preguntas se hacen aún más evidentes cuando los padres empiezan a hablar de su situación con otros padres ya que lo usual es que cada padre quiere dar una imagen positiva de su hijo(a) y de su forma de criarlo destacando que él o ella ya hace mucho tiempo duerme toda la noche. Los padres empiezan a comparar y sienten, además del sufrimiento generado por la falta de sueño, una presión social porque su hijo(a) no “funciona” igual de bien como los/las de los demás. A esta situación se suman los consejos bien intencionados por parte de familiares y amigos que muchas veces todavía recomiendan dejar él bebé llorar una o dos noches, lo que supuestamente llevaría milagrosamente a que a partir de la tercera noche “aprendiera” a dormir sin levantarse más. Pero solo pensando en dejar llorar a su bebé sin poder consolarlo a la mayoría de los padres les genera un dolor en el corazón; una reacción sana frente a un sufrimiento imaginario de sus pequeños. Cuando de toda forma lo intentan, sufren igual que el bebé, se paran en frente de la puerta de su cuarto llorando y todo su instinto maternal y paternal les dice que esto no está bien. ¡Ojala supiéramos valorar y escuchar a estos instintos maternales y paternales que normalmente nos guían de la mejor forma!

Primero que todo quisiera resaltar que la pregunta sobre cómo hacer para que un bebé duerma toda la noche es una pregunta que se centra en las necesidades de los adultos, no en las necesidades del bebé; que el bebé se despierta durante la noche presenta un problema para los padres y no para el bebé (de hecho es normal que lo haga). Sin embargo, la desesperación de los padres en cuanto al tema del sueño del bebé es muy entendible y tiene su origen en las exigencias de la sociedad y del mundo laboral, que han llevado a que el sueño normal de un bebé, caracterizado por ser interrumpido varias veces durante la noche, se ha vuelto una pesadilla. Lastimosamente, esto no ha llevado a la consecuencia de adaptar la vida adulta a las necesidades de los más pequeños (por ejemplo alargando la licencia de maternidad y paternidad, dar posibilidades de trabajos con horario flexible bien pagos, etc.), sino que ha llevado a querer “forzar” el bebé o niño a dormir toda la noche, sin importar que cada niño es diferente y tiene su propio ritmo de desarrollo y maduración. En resumen, el sueño infantil no es un problema en sí, es un problema en el contexto social de hoy en día, determinado sobre todo por las exigencias impuestas por el modelo capitalista.

Con esto dicho, la temática del sueño infantil se puede considerar de dos ópticas diferentes:

  1. La primera se centra en la pregunta ¿cómo hacer para que el bebé duerma toda la noche? (perspectiva y necesidad de los adultos).
  2. La segunda se centra en la pregunta ¿qué necesita un bebé a la hora de dormir para un sano desarrollo de su sueño? (perspectiva y necesidad de los bebés).

El sueño infantil como lucha por el poder

Un argumento frecuente de las personas que defienden enfoques orientados en la primera pregunta es el de limitar la dominancia del bebé sobre sus padres. Argumentan que el bebé se acostumbra a la disponibilidad emocional de los padres y la va a seguir exigiendo. De esta forma, el bebé aprende a imponer su voluntad sobre la voluntad de los padres. Según esta perspectiva, es importante mostrarle al bebé desde muy temprano sus límites para que no empieza a exigir lo que los padres no quieren dar. Esta argumentación se basa en el miedo de los padres de criar un bebé consentido que los domina, y está muy relacionada con el miedo de perder el control. La hora de dormir se vuelve una lucha por el poder, y por ende, algo desagradable y agobiante.

Los programas que prometen enseñar a los bebes a dormir solos y toda la noche

La hipótesis que el bebé es un pequeño matón que hay que domesticar porque si no dominará a sus padres, es también la base de los famosos programas que prometen enseñar a los bebés dormir toda la noche. Dichos programas proponen normalmente acostar al bebé en su cuna y dejarlo llorar por intervalos de tiempo; supuestamente, de esta forma aprenderá que no vale la pena “manipular” a sus padres llorando y en algún momento aprenderá a calmarse y dormir solo. Y es cierto que normalmente después de dejarlo llorar por un tiempo (a veces corto a veces largo) el bebé dejará de llorar y se dormirá; pero no por qué haya aprendió a calmarse solo, sino por qué ha aprendido que no vale la pena expresar sus necesidades ya que a nadie le interesan; es un aprendizaje que lo acompañará toda su vida.

Por otro lado, la ciencia ha confirmado los efectos negativos de estos Programas sobre el desarrollo cerebral de los bebés. La neurociencia ha encontrado que el hecho de dejar llorar a un bebé o un niño pequeño solo lleva a un aumento del nivel de cortisol (la hormona de estrés) en el cerebro de los pequeños, lo cual puede favorecer efectos negativos para el sistema inmunológico, la potencialización de miedos, reacciones negativas antes situaciones de estrés, dependencia, trastornos de aprendizaje o depresión (1,2). Además, advierten que dejar llorar a un bebé causará problemas de autorregulación emocional en futuro; en este sentido, un informe del Center on the Developing Child at Harvard University sobre la promoción de la salud desde la primera infancia concluye: “…cuando el apoyo emocional ocurre de manera impredecible, la organización y consolidación de los patrones de sueño y vigilia y las respuestas tranquilizadoras no se desarrollan bien, y los sistemas biológicos no “aprenden” ni rutinas saludables ni la autorregulación.” (The Foundations of Lifelong Health Are Built in Early Childhood, p. 8). Aquí se evidencia que la idea de que un bebé aprenderá a calmarse solo dejándolo llorar está equivocada; al contrario, dejarlo llorar llevará a que no aprenderá a regular sus emociones. Esto se ha confirmado a través de estudios que han demostrado que dejar llorar a un bebé durante la noche o a la hora de dormir, llevará a que el bebé llora más en futuro (3). Por otro lado, los bebés que han experimentado un apoyo emocional inmediato en situaciones que los alteran, son bebés que más adelante lloran menos. En conclusión: Para que un bebé aprende a autorregularse y dormir solo es necesario que los padres lo acompañan y lo ayudan a calmarse en los primeros meses de vida, para enseñarle de esta manera poco a poco estrategias de autorregulación.

El sueño infantil desde una perspectiva histórica

Se evidencia que para responder la pregunta sobre el sueño infantil desde la perspectiva de la necesidad del niño, no nos sirven las respuestas que dan los programas que enseñan a dormir. Para realmente entender lo que necesitan los bebés y niños a la hora de dormir podemos hacer una pequeña excursión al pasado. Si miramos el pasado y la vida de los niños hace miles de años podemos ver que su deseo de dormir lo más cerca posible a la madre viene de una necesidad biológica: su inmadurez al nacer. Los seres humanos nacen con un sistema biológico inmaduro, y por ende con total dependencia de un adulto para sobrevivir. Cuando la vida todavía se hacía afuera en la naturaleza, había muchos peligros y más para un ser tan indefenso como un bebé. Si un bebé hubiera dormido lejos de su madre, cualquier animal lo hubiera podido comer o el frio lo hubiera podido matar fácilmente. El gran deseo de los bebés de estar cerca de su madre a la hora de dormir se explica por la necesidad de protección que tienen; es un comportamiento instintivo que tiene un sentido en cuanto a su sobrevivencia.

Este instinto hoy en día todavía está activo; y aunque pensamos que ya no tiene sentido porque hoy en día dormimos en casas y tenemos calefacción, etc. tenemos que entender que el bebé no llora por capricho o para manipularnos; llora por el instinto de buscar la protección de la madre. El bebé no sabe que sus padres están en el cuarto de al lado, ni sabe que hay una cámara encima de su cuna para que lo pueden vigilar; solo sabe que no los siente cerca y esto lo pone, con razón, en una situación de estrés.

También, el hecho que los bebés se levantan varias veces en la noche tiene sentido desde una perspectiva histórica. El bebé se asegura de esta forma que las personas que lo protegen todavía están a su lado; y si no es así, empieza a llorar para llamar la atención y avisar que está solo. Únicamente si vuelve a sentirse protegido, podrá dormir tranquilamente de nuevo.

¿Dónde debe dormir el bebé o niño pequeño?

Hay muchas recomendaciones en cuanto a esta pregunta; yo digo que esto depende únicamente de la necesidad de la familia. Mi única recomendación sería que el bebé duerme mínimo los primeros seis meses en el cuarto de sus padres, independiente de que si duerme en su cuna o en la cama con los papas (se ha demostrado que dormir en el cuarto de los padres durante el primer año disminuye el riesgo de la muerte súbita). Del resto quisiera empoderar a los padres de decidir libremente dónde duerme su bebé, teniendo en cuenta tanto las necesidades del bebé como también las necesidades de ellos mismos. Hay padres que descansan mejor cuando su bebé duerme en su cama, otros que descansan mejor cuando duerme al lado en una cuna. Otros lo duermen en la cuna y luego lo pasan para la cama. Otros prefieren dormir separados un tiempo y la madre duerme con el bebé, mientras el padre descansa en otro cuarto. Todo esto es válido, mientras el bebé y los padres se sientan bien con ello. En este punto quisiera aclarar, que mientras se tengan en cuenta las recomendaciones de seguridad, el colecho no presenta un riesgo mayor para el bebé (4).

Ustedes como padres saben y sienten dónde es el mejor lugar de descanso para su bebé, nadie más se lo puede decir. Lastimosamente muchas veces la voz interna de los padres está cubierta con todos los consejos, recomendaciones y reglas que vienen desde afuera. Por esto aquí mi recomendación: A la hora de dormir, escuchen su corazón y tengan confianza en la conexión única que tienen con su pequeño tesoro.

Dormir el bebé en brazos ¿sí o no?

Hace poco vi una charla del pediatra Carlos González y decía que todas estas reglas de hoy en día acerca de los bebés les quitan a los padres todo lo que es tan maravilloso y bonito de tener un bebé: el tenerlos en brazos, el sentirlos, el consentirlos, la conexión que tenemos con ellos, etc. Me pareció muy cierto lo que dijo; tener un bebé es un reto muy grande y viene con muchas incomodidades: no puedes dormir, no tienes tiempo para ti mismo ni para tu pareja, no puedes hacer lo que quieres en ningún momento, y podría seguir con la lista de incomodidades. Ahora, si no los podemos tener en brazos, consentirlos, sentirlos, mecerlos, besarlos, dormirlos, etc. ¿qué nos queda de la maternidad y paternidad? Básicamente nos privan de todo lo que presenta el milagro de tener hijos, y nos quedamos con la lista de incomodidades. Por esto mi recomendación es: ¡No se dejan quitar estos momentos de cercanía y conexión que nos regala el hecho de ser padres y disfrútenlos al máximo!

Para aprender de dormir toda la noche, tú bebe o tu niño necesitará toda tu paciencia y todo tu amor. A través de rituales de sueños que transmiten seguridad y sostenimiento aprenderá que dormirse es un momento agradable; una experiencia que determinará sus patrones de sueño y su desarrollo emocional.

  1. Gerhardt, S. (2004). Why love matters: How affection shapes a baby’s brain. Hove, East Sussex: Brunner-Routledge.
  2. Philbrook, Lauren E.; Teti, Douglas M. (2016). Associations between bedtime and nighttime parenting and infant cortisol in the first year. Developmental Psychobiology, 58(8), pp.  1087-1100
  3. Douglas, PS.; Hill, PS (2013). Behavioral Sleep Interventions in the First Six Months of Life Do not Improve Outcomes for Mothers or Infants: A Systematic Review. Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, 34(7), pp. 497-507
  4. Blair, PS; Sidebotham, P; Pease, A; Fleming, PJ (2014). Bed-Sharing in the Absence of Hazardous Circumstances: Is There a Risk of Sudden Infant Death Syndrome? An Analysis from Two Case-Control Studies Conducted in the UK. PLoS ONE 9(9), pp. 107799