A partir de los 2 años aproximadamente muchos padres viven el desafío de las famosas rabietas o berrinches con sus hijos. Por lo general, se presentan cuando el niño quiere algo y no lo consigue inmediatamente, lo cual lo lleva a sentir rabia incontrolable y actuar de forma agresiva, puede ser gritando, pegando, llorando o tirándose al piso. En estos momentos, los padres pueden sentir que la situación se les sale de las manos y que pierden el control, pues su amado tesoro de repente se convierte en un pequeño monstruo que los supera.

En muchas ocasiones estos momentos se presentan cuando los padres tienen otras ocupaciones, se encuentran cansados, tienen prisa, etc. Son momentos muy difíciles de manejar emocionalmente y aunque en ciertas ocasiones es entendible que los padres pueden perder el control, esto no representa una solución para mejorar el escenario; al contrario, lo empeora. Además, responder de una forma agresiva o desesperada ante la rabieta de los niños no es aconsejable en cuanto a su proceso de aprendizaje. ¿Entonces, qué pueden hacer los padres para lidiar de una forma constructiva con las rabietas de sus hijos?

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