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Muchos padres comparten la preocupación que su hijo o su hija no come suficiente o no come bien. Es un tema en la crianza que puede causar mucho sufrimiento para ambos, padres e hijos/as, y que vuelve a un momento que debe ser un momento en el cual comparte toda la familia, en un momento de estrés y discusión. A mí me hace recordar esta temática a una profesora de inglés que tuve en el colegio, quien en varias ocasiones nos dijo: “You can take a horse to the water, but you cannot make it drink” (traducción: Puedes llevar a un caballo al agua, pero no puedes hacer que tome). Hoy en día, a la luz de algo más de experiencia, entiendo bien lo que ella nos quería decir con esto. Y creo que la misma enseñanza se puede aplicar en muchos ámbitos de la vida, sobre todo en la crianza. Aplicando el lema al tema de la comida, nos quiere hacer reflexionar sobre que en verdad podemos llevar nuestro hijo/a a la mesa pero no podemos obligarlo/la a comer (por lo menos sin utilizar la violencia); lo único que podemos hacer es generar un espacio o una experiencia que los invite a comer.

Analizando bien qué implica el acto de comer, se vuelve evidente que no se trata únicamente de un acto de nutrición; es un acto donde entra el amor (hacer la comida para alguien), es un acto social (un momento de compartir con otros), es una experiencia sensorial (el olor, la presentación, el sabor, la textura, etc.) y es un acto en el cuál entra nuestro sentido estético (que se vea bonito). Todos estos aspectos se deben tener en cuenta y cuidar a la hora de comer, para que se vuelva una experiencia plena y placentera. Haber dicho esto, concluyo que para mí la pregunta clave en esta temática no es ¿qué puedo hacer para que mi hijo o mi hija come?, sino ¿cómo romper el ciclo de angustia, frustración y mal ambiente alrededor de la comida, para poder generar un espacio de armonía, paz y alegría a la hora de comer?

El ejemplo que damos
Ya está ampliamente estudiado y comprobado que los niños y las niñas aprenden del ejemplo, lo cual también aplica para los hábitos de comer (1). Los primeros ejemplos somos nosotros los padres, por ende, como lo he mencionado en otros artículos, la primera tarea consiste en reflexionar sobre nuestros propios hábitos de comer. ¿Qué relación tenemos nosotros con la comida?, ¿disfrutamos comer de forma saludable o significa un sacrificio para nosotros?, ¿representa la comida una constante preocupación para nosotros (por peso, salud, etc.)?, ¿somos conscientes de lo que comemos o comemos lo que nos hacen o lo que más fácil se preparar?, ¿preparamos nosotros mismos la comida o siempre la prepara una persona que pagamos por esto? Si por ejemplo, tenemos una relación ambigua con la comida, que por un lado es un placer pero por otro siempre ha sido la causa de sufrimiento en cuanto a peso o salud, podemos transferirles a nuestros hijos dicha ambigüedad (2). De la misma forma, si tenemos una relación positiva con la comida y disfrutamos comer comida saludable, esto es lo que van a aprender nuestros hijos o hijas (3).

Crear un ambiente agradable, alegre y pacifico
La forma más efectiva de prevenir problemas en cuanto a la comida y problemas de salud relacionados con ella son las comidas en familia. La frecuencia de las comidas familiares de hecho ha sido relacionada con una alimentación más sana y balanceada (4, 5, 6). A partir del año el niño o la niña pueden comenzar a comer en la mesa con su familia, ofreciéndole la misma comida que come el resto de la familia. Como expliqué arriba, los niños aprenden en gran parte a través del ejemplo, y ver a su familia comer le causará curiosidad al bebé probar lo que están comiendo. De esta manera, puedes esperar hasta que tu hijo o tu hija pide ciertos alimentos porque tarde o temprano querrá probar lo que están comiendo sus padres o hermanos; desde su naturaleza los niños son seres curiosos. Por otro lado, sería importante que el momento de compartir en familia se vuelve un momento de paz y alegría, donde se dejan a un lado las preocupaciones, discusiones, angustias o distracciones. Todos sabemos que nuestro estado emocional influye sobre el acto de comer: emociones como angustia, tristeza o miedo pueden llevar a la ausencia de hambre o por el contrario al exceso del mismo. Creando un ambiente tranquilo y positivo ayudará a que el niño logre asociar la hora de comer con un sentimiento positivo, lo cual volverá el acto de comer en un placer y lo incentivará a probar y experimentar. Hay familias donde la organización de comidas familiares es difícil de realizar, pero se podría intentar tener por lo menos una o dos de las tres comidas del día en familia.

Comer sin distracción – televisión y otros medios digitales no hacen parte de la hora de comer
El efecto negativo de acompañar la comida con la televisión u otros medios digitales ha sido ampliamente estudiado. El hecho de no estar concentrado en el acto de comer, lleva a que los niños no aprenden a disfrutar lo que comen. Comer se vuelve un acto sin consciencia ni placer, lo cual lleva a que distraídos por la televisión los niños y las niñas comen más de lo que les pide su cuerpo, ya que no sienten las señales que les da su cuerpo para avisar que está lleno. En este sentido, los estudios demuestran una relación entre el comer con televisión u otros medios digitales y obesidad infantil (7,8).

Presentación e introducción de los alimentos
Dicen que “la comida entra por los ojos”; este dicho hace referencia a que la comida implica más sentidos humanos que únicamente el gusto; también entra la visión, el olfato y el tacto. Esto se hace evidente cuando nos imaginamos una comida que oliera muy mal o que se viera fea; no nos da ganas de probarla. En contrario, si nos presentan una comida que huele delicioso y que tiene una presentación bonita enseguida queremos saber cómo sabe. Con este ejemplo, se evidencia que los otros sentidos incluso son el primer filtro para la decisión de probar o no probar un nuevo alimento. Hay múltiple formas de jugar con colores, formas y consistencia para lograr una presentación divertida y agradable para el niño (en internet pueden encontrar ideas buscando comida divertida para niños). Al mismo tiempo es importante exponer los niños y las niñas a una gran variedad de diferentes alimentos saludables (9), ya que esto les da la oportunidad de encontrar y elegir cuales alimentos les gusta y cuales no (importantísimo sobre todo en los momentos del desarrollo de la autonomía).
En caso que un alimento no le guste a un niño o a una niña en el momento que lo conozca, no quiere decir que deberíamos dejar de ofrecérselo. Los seres humanos preferimos la comida que conocemos, así que es importante familiarizar a los niños y niñas poco a poco con nuevos alimentos y sabores. De pronto no lo van a comer la primera o la segunda vez que lo ven en su plato, pero ya después de un tiempo lo probarán y es muy posible que les quedará gustando (10). Podemos entender la importancia de la costumbre en cuanto al desarrollo del gusto si miramos las diferentes culturas y sus preferencias alimenticias; por ejemplo, en un país a la gente le gusta el arroz, en otro le gusta la papa y en otro le gusta la pasta – obviamente dependiendo de lo que han conocido desde su infancia (e incluso desde la barriga de mamá).

Incluir los niños y las niñas en el proceso de preparación
Una forma eficiente de despertar la curiosidad de los niños y las niñas por los diferentes alimentos es incluirlos en la preparación de los mismos. Puedes por ejemplo para la merienda o como aperitivo de la comida preparar un plato de frutas, y preguntarle a tu hijo o hija si te quiere ayudar. Por consiguiente, intenta pelar las frutas y las cortas en trozos grandes, así que tu hijo/a pueda cortarlas con un cuchillo de plástico en trozos pequeños y decorar el plato con los trozos (puede ser de forma de flor o de cara o como él o ella quiere decorarlo). Si le permites “probar” verás que ya durante la preparación picará bastante trocitos. Para la cena podrían decorar un plato con trozos de tomate, aguacate y zanahoria (o también podrías preguntarle que decora el plato de cada miembro de la familia). Otra idea podría ser dejarlo mezclar la masa de arepa y que te ayuden a hacer arepas, o que te ayude a hacer sándwiches, etc. Lo importante es que lo dejas hacer como él o ella quiere para que lo haga con creatividad y se sienta orgulloso/a de su creación; toca ser paciente y tolerante. Ya verás que tu hijo/a probará con gusto nuevos alimentos en el proceso de creación y preparación.

Estrategias que implican la obligación
Teniendo en cuenta que lo que queremos lograr en nuestros hijos o hijas es que coman de forma saludable durante toda su vida, se vuelve evidente que las estrategias que implican comer en contra de su voluntad al final solo pueden fracasar (premios, castigos, obligación, distracción). Para garantizar que los hijos eligen la comida saludable durante toda su vida tenemos que enamorarlos de ella mientras tenemos el control. La idea es que disfruten comer frutas y verduras, no que lo hagan porque es saludable o porque mi mamá dice que debería comerlas. Y si a un niño o una niña durante épocas solo le gusta una o dos tipos de frutas o verduras no te preocupes; solo dale las que le gustan y con el tiempo, viendo a la familia comer otros tipos de frutas o verduras, querrá probarlas también.

Siempre recuerden: ningún niño o niña saludable se abstendrá a comer hasta morir. Si no come una noche no pasa nada, comerá más durante el desayuno.

Recomendaciones específicas:
– Intenta organizar por lo menos una o dos comidas en familia al día
– Genera un ambiente pacífico y alegre a la hora de comer
– Nada de medios digitales ni televisión durante la comida (esto implica para los adultos guardar sus celulares por este tiempo)
– Limita la televisión y los medios digitales para tu hijo o tu hija
– Presenta los alimentos de forma agradable y divertida
– Ofrece los mismos alimentos varias veces
– Prepara todos los días frutas y verduras con ganas e involucra a tu hijo o tu hija en la preparación de las mismas (durante esta es permitido probar ;-))
– No obligas ni convences con recompensas o castigos
– Limita las meriendas a frutas u otros snacks saludables (muchas veces sobreestimamos la cantidad de comida que necesita un niño o una niña y se llenan demasiado con la merienda)

1. Scaglioni, Silvia; Cosmi, Valentina De; Ciappolino, Valentina; Parazzini, Fabio; Brambilla, Paolo y Agostoni, Carlo (2018). Factors Influencing Children’s Eating Behaviours. Nutrients, 10, p. 706
2. Lydecker, Janet A. PhD; Riley, Kristen E. y Grilo, Carlos M. PhD (2018). Associations of parents’ self, child, and other “fat talk” with child eating behaviors and weight. International Journal of Eating Disorders, 51 (6), 527-534
3. Cooke, Lucy; Carnell, Susan y Wardle, Jane (2006). Food neophobia and mealtime food consumption in 4–5 year old children. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity 6, p.3–14.
4. Verhagea, Chantal L.; Gillebaart, Marleen; Van der Veek, Shelley M.C. y Vereijkena, Carel M.J.L. (2018). The relation between family meals and health of infants and toddlers: A review. Appetite, 127 (1), p. 97-109
5. Jarick Metcalfea, Jessica; Fieseathe, Barbara H. y STRONG Kids Research Team (2018). Family food involvement is related to healthier dietary intake in preschool-aged children. Appetite
126 (1), p. 195-200
6. Utter, Jennifer; Larson, Nicole; Berge, Jerica M.; Eisenberg, Marla E.; Fulkerson, Jayne A. y Neumark-Sztainer, Dianne (2018). Family meals among parents: Associations with nutritional, social and emotional wellbeing. Preventive Medicine, 113, p. 7-12
7. Ghobadi, S.; Hassanzadeh-Rostami, Z.; Salehi-Marzijarani, M.; Bellissimo, N.; Brett, N.R.; Totosy de Zepetnek, J.O. y Faghih, S. (2018). Association of eating while television viewing and overweight/obesity among children and adolescents: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Obesity Reviews, 19, p. 313–320,
8. Ghobadi, Saeed y Faghih, Shiva (2018). Eating breakfast and snacks while television viewing are associated with some cardio metabolic risk factors among Iranian children. Diabetes & Metabolic Syndrome: Clinical Research & Reviews, 12 (3), p. 235-243
9. Scaglioni, Silvia; Cosmi, Valentina De; Ciappolino, Valentina; Parazzini, Fabio; Brambilla, Paolo y Agostoni, Carlo (2018). Factors Influencing Children’s Eating Behaviours. Nutrients, 10, p. 706
10. Wardle, Jane y Cooke, Lucy (2008). Genetic and environmental determinants of children’s food preferences. British Journal of Nutrition, 99 (1), pp.15–21