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¿Qué ejemplo damos nosotros los adultos?

Los niños aprenden del ejemplo; antes de empezar a pensar cómo ayudarle a tu hijo/a aumentar su habilidad de concentración, hazte dos preguntas a ti misma/o:

  1. ¿Cuánto tiempo te concentras tú? Esto quiere decir estar enfocado/a en una actividad a la vez, sin chequear el celular, sin ponerte a hacer otra cosa, sin pensar en qué vas a hacer en una hora o mañana, etc.
  2. Cuándo realizas una actividad con tu hijo o con tu hija o cuando escuchas algo que te comenta, ¿estas concentrado/a únicamente en dicha actividad? ¿o chequeas tu celular mientras tanto?, o también ¿estás de pronto pensando en tu trabajo, en lo que vas a hacer de comida?

Esto no es una evaluación, ni lo pregunto para juzgarte, ni para hacerte sentir mal; es un simple ejercicio para crear consciencia y reflexionar sobre uno mismo/a antes de enfocarnos en nuestro hijo/a. Si logras ser sincero/a contigo mismo/a, será de gran beneficio para tu hijo/a. Y si quieres, podrías antes de hacerlo con tu hijo/a, practicar tú mismo/a un poco en el enfocarse solo en una actividad. Por ejemplo, cuando comes intenta concentrarte en el acto de comer, de saborear, en los colores que tiene la comida, en las personas que comen contigo. O cuando realizas actividades diarias como preparar la comida, lavarte los dientes, ducharte, etc. intenta de estar en el momento y sentir realmente lo que estás haciendo en este momento. Otro ejercicio podría ser por ejemplo, en poner el celular en otra parte durante las comidas o mientras haces ciertas otras actividades, para de esta forma no tener interferencia alguna. El experimentar estos momentos tú mismo/a, te ayudará y te dará ideas de cómo enseñarle a tu hijo/a a enfocarse y concentrarse.

¿Cómo se desarrolla la habilidad de concentración en los niños?

La habilidad de concentrarse se desarrolla mientras el niño o la niña realiza actividades que le agraden: cuando juega libremente, cuando hace un juego de mesa, cuando dibuja, lee un cuento o hace un deporte. Si queremos ayudarle a reforzar la concentración deberíamos darle suficiente tiempo y espacio para realizar dichas actividades. Y cuando tú realizas la actividad con él o ella concéntrate tú también en el juego, evita las distracciones y demuéstrale que disfrutes realizar actividades con él o ella. Ya verás que tu hijo o tu hija mientras realiza una actividad que le agrade mantiene la concentración en esta. Recuerda que el juego es el trabajo de los niños; mientras juega, el niño refuerza todas las habilidades que necesita y necesitará en el futuro (más sobre los beneficios del juego infantil, lo encuentras en mi anterior post “¿Por qué los niños tienen que jugar?”).

Ser realista en cuanto a la capacidad de concentración de los niños:

Muchas veces los adultos tenemos expectativas no realistas cuando se trata de la habilidad de concentración y atención de nuestros niños y niñas. Ellos/as apenas están desarrollando su habilidad de concentración y su naturaleza no consiste en poner su atención en una cosa por mucho tiempo. La concentración es una habilidad que se práctica con el tiempo y que además depende de muchos factores tanto internos como externos (hereditarios, evolutivos, condiciones familiares, condiciones durante el embarazo etc.). Al mismo tiempo, nosotros como adultos tenemos que tener en cuenta que los niños y las niñas están todavía mucho más conectados con la naturaleza humana, y en este sentido no controlan de la misma forma como los adultos la necesidad de movimiento (lo cual es algo bueno; nosotros los adultos lastimosamente aprendimos a la fuerza a controlar esta necesidad tan importante para la salud física y mental, hasta tal forma que muchas enfermedades de hoy en día se relacionan con la falta de movimiento). En cuanto a la habilidad infantil de concentrarse los expertos dicen lo siguiente: niños y niñas de 4-5 años tienen la habilidad de concentrarse en promedio por 10 minutos, de 6-7 años por 15 minutos y de 7-10 años por 20 minutos.

La capacidad de concentrarse requiere un equilibrio emocional:

Cada uno de nosotros habrá experimentado situaciones de gran carga emocional durante las cuales no hemos podido lograr concentrarnos en el trabajo o en otras tareas, puede ser por estar triste, angustiados o con miedo. Cuando peleamos con nuestra pareja, cuando estamos preocupados por nuestros hijos u otros familiares, cuando tenemos miedo frente cierta situación en el trabajo o en la vida personal, etc., se nos hace difícil poner atención en las tareas diarias. Lo mismo ocurre en los niños; si ellos experimentan ansiedad, miedo o tristeza no se pueden concentrar de la misma forma como cuando están en un equilibrio emocional.

Reducir el tiempo con medios digitales:

La ciencia demuestra que el uso de medios digitales en temprana edad tiene un efecto sobre el desarrollo de la atención en los niños y niñas. En este sentido, se ha encontrado una relación entre las horas vistas durante los primeros tres años de vida y problemas de atención a la edad escolar (1). La televisión no tiene ningún beneficio para niño menores de 2 años, al contrario, tiene implicaciones negativas sobre su desarrollo de lenguaje o motor (2). Para niños mayores de 2 años lo más importante para evitar efectos negativos sobre su desarrollo cognitivo es la limitación de las horas de medios digitales tal como la limitación a programas educativos específicamente para su edad (3).

Incentivar la actividad física:

Los beneficios de la actividad física en niños y adolescentes han sido estudiados y comprobados de forma extensa. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda para niños entre 5 y 17 años un periodo de actividad física diario de mínimo 60 minutos. La actividad física de niños y niñas debe ser realizada de forma divertida y natural. A parte de los beneficios del movimiento diario para la salud física de los niños y las niñas, se destacan también los beneficios para la salud mental y los procesos de aprendizaje.

Brindar una dieta equilibrada:

“Somos lo que comemos”; la dieta de los niños es muy importante para su crecimiento y desarrollo. En este sentido, se ha demostrado que una dieta equilibrada beneficia el desarrollo cognitivo y aumenta la capacidad de concentración. En cambio una dieta que lleva a una deficiencia nutricional afecta de forma negativa al desarrollo cognitivo infantil, en particular la deficiencia de zinc, hierro, ácidos fólicos, Omega-3 y proteínas, ya que son elementos necesarios para un buen funcionamiento del cerebro (4).

Cuidar el sueño y el descanso del niño:

Si consideramos este punto deberíamos reflexionar primero sobre nosotros mismos: ¿cómo me impacta la falta de sueño a mí mismo? O ¿cómo afecta la falta de sueño a mi rendimiento en el trabajo? A todos nosotros nos afecta la falta de sueño de forma negativa; puede ser que nos lleva a estar de mal genio, menos paciente, menos eficiente y también con menos capacidad de concentración. Esto mismo les pasa a nuestros hijos cuando no descansan de forma suficiente (5,6). En cuanto a la pregunta cuánto sueño es suficiente para un niño habrá que decir primero que esto depende de cada niño. Lo mejor que puedes hacer es observar muy bien a tu hijo o tu hija y evaluar tú mismo/a cuánto crees que necesita, ya que tu como madre o padre eres la persona que mejor lo/la conoce. La Organización Kids Health recomienda un promedio de 12 – 14 horas (con siesta incluida) para niños de 1 a 3 años, y un promedio de 11 – 12 horas para niños de 3 a 6 años (7). Ten en cuenta que estos son sólo promedios para dar una orientación.

Hacer una actividad a la vez:

Aunque hoy en día el multitasking está de moda, los estudios demuestran que hacer varias cosas a la vez afecta la productividad de forma negativa. Quiere decir que la interrupción producida por un estímulo no relacionado con la actividad realizada en este momento disminuye la capacidad de concentración. Por ende, la actividad se realiza de forma menos eficiente (8). Por este motivo, es importante enseñarle a tu hijo desde temprano hacer una cosa a la vez, sin distracciones y con plena concentración en ella. Esto se puede practicar durante las rutinas diarias; aquí hay algunos ejemplos:

  • Comer en la mesa sin hacer otra cosa (obviamente se puede conversar, pero no jugar con el celular, ver una película, escuchar música, etc.)
  • Cuando juega no debe estar viendo televisión
  • Cuando vea televisión no debe estar comiendo o jugando a la vez
  • Cuando lee un cuento no debe haber ruido que lo distrae

Así el niño o la niña aprende que cada actividad tiene su espacio y que uno se debe concentrar únicamente en la actividad que está realizando, da igual si es comer, jugar, lavarse los dientes, leer un cuento o arreglar el cuarto, etc. Al mismo tiempo, es importante enseñar al niño o a la niña de terminar una actividad antes de empezar otra (aquí se debe también tener en cuenta la capacidad de concentración del niño que es entre 5 y 15 minutos). Intenta lograr que, aunque sea al final de forma rápida y con ayuda tuya, termine lo que empieza.

  1. Christakis DA1, Zimmerman FJDiGiuseppe DLMcCarty CA(2004). Early television exposure and subsequent attentional problems in children. 2004 Apr;113(4):708-13.
  2. Frederick J. Zimmerman, Dimitri A. Christakis, and Andrew N. Meltzoff (2007). “Associations between Media Viewing and Language Development in Children under Age 2 Years,” Journal of Pediatrics, 151(4):364-8
  3. Ennemoser, Marco; Schneider, Wolfgang (2007). Relations of Television Viewing and Reading: Findings from a 4-Year Longitudinal Study. Journal of Educational Psychology, 99(2), p349-368
  4. Sorhaindo, Annik; Feinstein, Leon (2006). What is the relationship between child nutrition and school outcomes? [Wider Benefits of Learning Research Report No. 18]. Centre for Research on the Wider Benefits of Learning, Institute of Education, University of London
  5. Keefe-Cooperman, Kathleen; Brady-Amoon, Peggy (2014). Preschooler Sleep Patterns Related to Cognitive and Adaptive Functioning. Early Education and Development Jounal, 25 (6), Pages 859-874
  6. Chaput, Jean-Philippe;  Gray, Casey E.; Poitras, Veronica J.;  Carson, Valerie ; Gruber, Reut;  Olds, Timothy; Weiss, Shelly K.; Connor Gorber, Sarah;  Kho, Michelle E. ; Sampson, Margaret; Belanger, Kevin ; Eryuzlu, Sheniz; Callender, Laura; Tremblaya, Mark S. (2016).Systematic review of the relationships between sleep duration and health indicators in school-aged children and youth. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 41(6): pp.266-S282, https://doi.org/10.1139/apnm-2015-0627
  7. Kids Health Organization: All about Sleep. https://kidshealth.org/en/parents/sleep.html (fecha de consulta: el 18/7/2018)
  8. Wesley C. Clapp, Michael T. Rubens, Jasdeep Sabharwal, Adam Gazzaley (2011). Deficit in switching between functional brain networks underlies the impact of multitasking on working memory in older adults. PNAS April 26, 2011. 108 (17), pp. 7212-7217