¿Qué es jugar?

El juego es “el nivel más alto del desarrollo infantil, del desarrollo humano en esta época” según el pedagógo Friedrich Fröbel (1). Es la representación externa del interior, la cual comienza con el aprendizaje del lenguaje. El juego implica alegría, libertad, satisfacción, calma interna y externa, paz con el mundo. Froebel define el juego como la fuente de todo lo bueno, ya que le ayuda al niño convertirse en un adulto de bien. La forma de jugar del niño determinará todo su futuro, determinará su desarrollo. Durante el juego el niño expresa su interior y crea un equilibrio entre su mundo interno y el mundo externo; no es un pasatiempo sin sentido, sino es una actividad seria con un significado profundo.

Analizando lo que es el juego infantil se pueden encontrar diferentes perspectivas sobre el mismo: en las definiciones destaca que es una actividad libre durante la cual los niños deciden, aprenden, exploran, interactúen y crean; es el trabajo de los niños, su lenguaje y su relajación. El juego se puede realizar solo, con otros niños o con adultos. Cuando se realiza con adultos lo más importante es que el niño hace las reglas y determina el proceso del juego. Puede ser una actividad muy activa, con mucho movimiento, o una actividad tranquila. Otra característica del juego es que se puede realizar en cualquier lugar y con cualquier material, a veces se realiza incluso sin material únicamente con la imaginación. Durante el juego, el material no necesariamente tiene la función que le damos los adultos, sino que se transforma en lo que necesita el niño en el momento. De esta manera, un palo puede convertirse en una caña de pesca, una hoja en un ingrediente de una sopa, un libro en una pista de carros o una piedra en una nave espacial. Al mismo tiempo, el niño puede ser lo que quiere ser: la mamá, el papá, el bebé, un vendedor, un chef, un astronauta, un soldado, una princesa etc. y de esta manera experimentar diferentes roles sociales con sus funciones y hábitos. Todo vale durante el juego, no hay límites impuestos por la sociedad, por la razón o por la física (siempre y cuando el niño no pone en peligro a si mismo u otros). En este sentido, Fröbel recomienda no intervenir mucho en el desarrollo de las actividades infantiles, sino más bien acompañar al niño en lo que hace. No es necesario entender todo lo que hace o que se inventa el niño, lo importante es seguirle en lo que hace y permitirnos a nosotros mismos dejar caer los límites que tenemos en nuestras mentes para descubrir nuevamente el mundo mágico de los niños.

¿Para qué juegan los niños?

  • Para entender el mundo alrededor:

El niño desde que sale del vientre de su mama se encuentra con un mundo complejo al cual le tocará poco a poco explorar y comprender desde la consciencia y la razón. El juego representa para el niño la oportunidad de expresar, organizar y entender todas estas impresiones con las que se encuentra enfrentado en el mundo. A través del juego el niño crea una representación del mundo, de lo que él entienda del mundo, para darle sentido. Si uno quiere saber qué está pasando en la cabeza de un niño, debe observar su juego.

  • Para ser creativo y descubrir sus habilidades:

Para Vigotsky el juego es un acto durante el cual el niño coge elementos que ha visto o experimentado en su realidad y los combina en una manera creativa para crear algo nuevo (2). A través de la actividad del juego el niño se descubre como creador, como alguien que tiene la capacidad de transformar a su alrededor. Desde esta perspectiva, el juego permite al niño crear su propia realidad dentro de un mundo que normalmente le impone sus reglas, límites y actividades, los cuales en muchos momentos van en contra de sus propios deseos y necesidades. Por tal motivo, el juego representa según Piaget la oportunidad para el niño de vivir su yo a pesar de las exigencias de la sociedad que lo rodea (3). A través del juego él puede crear un mundo donde no existen estos elementos limitantes para vivir su propia realidad y decidir lo que normalmente no puede decidir, desarrollando de esta forma confianza y auto-eficiencia. La capacidad de crear y transformar que un niño experimenta durante el juego le permitirá en futuro ser un agente activo de su propio destino.

  • Para expresar, entender y organizar sus emociones:

Al mismo tiempo, el juego es la oportunidad para el niño de expresar y organizar sus emociones frente a los sucesos del mundo alrededor. En este sentido, Winnicott destacó la función integrativa del juego para lograr el equilibrio emocional (4). Durante el juego el niño puede repetir situaciones vividas que le causaron irritación, dolor o tristeza, para ejercer control sobre estas. La impotencia que un niño siente en ciertas situaciones vividas, la puede neutralizar e integrar dominando esta misma situación durante su juego. De esta manera tiene la posibilidad de enfrentar la impotencia con acción lo cual le ayuda a reducir estrés y angustia.

  • Para relacionarse con los demás:

Como ya habíamos dicho, el juego puede realizarse solo o en compañía. Cuando el juego se realiza con otros niños es una oportunidad de experimentar las relaciones sociales en un espacio protegido. De tal forma, el niño experimenta desde muy temprano que puede provocar reacciones en otros: por ejemplo cuando el infante le quita un juguete a otro niño, éste se pone triste o rabioso; o por el contrario, cuando comparte un juguete con otro niño, éste se pone contento. Más tarde experimenta que cuando él o ella impone mucho sus reglas los demás niños ya no quieren jugar, que a veces puede ser frustrante jugar con otros. Experimenta que si descontrola sus emociones los demás niños se alejan, sin que alguien se lo enseñe. El puro hecho de interactuar con iguales le exige al niño muchas habilidades sociales: el compartir, el escuchar, el control de los impulsos, el control de la propia voluntad y en otros momentos el luchar por su voluntad y sus deseos etc. Por consiguiente, el juego ayuda a desarrollar habilidades en las áreas de la cooperación, del auto-control y asertividad (5).

Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer como padres, maestros o acompañantes?

  • Darle tiempo al niño para jugar (la creatividad no fluye de un momento para otro)
  • Brindarle espacios diversos, seguros y estimulantes (tanto adentro como afuera en la naturaleza)
  • Darle acompañamiento cuando lo demanda
  • Ofrecerle espacios de interacción con otros niños
  • No intervenir demasiado en su juego (al menos que se trata de su seguridad)
  • Observar el niño durante su juego para entenderlo mejor y saber qué está pasando en su cabeza
  1. Fröble, Friedrich (1826): Die Menschenerziehung, die Erziehungs-, Unterrichts- und Lehrkunst, angestrebt in der allgemeinen deutschen Erziehungsanstalt zu Keilhau. Bad Liebenstein, 2013 (La educación de las personas, el arte de educación, instrucción y enseñanza, dirigido a la institución educativa alemana en general a Keilhau)
  2. Vygotsky, Lev Semenovich (2004). Imagination and Creativity in Childhood. Journal of Russian and East European Psychology, vol. 42, no. 1, pp. 7–97
  3. Piaget, Jean (1946). La formación del símbolo en el niño, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica. Ed. F.C.E. México, 1961
  4. Winnicott, D.W. (1971). Realidad y Juego. Barcelona: Gedisa, 1997
  5. Stetsenko, Anna y Ho, Pi-Chun Grace (2015). The Serious Joy and the Joyful Work of Play: Children Becoming Agentive Actors in Co-Authoring Themselves and Their World Through Play. International Journal of Early Childhood, Volume 47, Issue 2, pp. 221–234